lunes, 15 de noviembre de 2010

CRÓNICAS DE ESCANDINAVIA(Volumen IV): Stockholm's archipelago

La primera semana en Umeå, la describiré en una nueva crónica. Ahora, ignoraré ese capítulo y me dirijo, precipitadamente al "epílogo". El último fin de semana con mi mami y con mi Pp, no podía desaprovechar la oportunidad de despedirlas como se merecen, así que, descarté mi primer fin de semana en el ambiente Erasmus por las últimas 48 horas junto a ellas.
Regresamos a Estocolmo, un poco nerviosas porque no habíamos encontrado alojamiento en la ciudad y nos tuvimos que ir hacia Waxholm, una de las islas que forman el archipiélago de Estocolmo. Las habitaciones que habíamos reservado estaban ubicadas en una antigua fortaleza, concretamente hablando, en un castillo cual morada de Drácula. 
Se trata de un bed and breakfast muy particular. Es muy bonito ya que,tampoco han tenido que comerse mucho la cabeza en temas de arquitectura. Tan sólo han aprovechado el castillo y se han marcado un hotelito. No repetiría la experiencia por las siguientes razones: La accesibilidad al lugar está bastante complicada, los baños están fuera de la habitación y como soy Carmensita la exquisita, mis pies no pueden pisar la misma ducha que otros vulgares...
Bromas a parte, el lugar es precioso y por supuesto, que regresaré si mi bolsillo me lo permite pero también hay que tener en cuenta que los medios para llegar hasta allí no son muy numerosos y tampoco baratos. Así pues, si lo que buscan es perderse unos días entre millones de islas bajo la custiodia de murallas, están en el lugar idílico.  
DÍA 1:
-Barquito antiguo que te lleva a lo largo de varias islas: 700 SEK (No me pregunten el nombre de las islas, quédense con el nombre del barco porque el sueco todavía lo tengo en proceso)

Paramos una hora más o menos en una en una de las islas principales, donde yo perdí unos prismáticos, mi madre se enfadó y se fue en su búsqueda mientras las Pp nos relajábamos en este precioso embarcadero.


Comida exquisita a bordo: salmón ahumado con salsa sueca y patatas cocidas. Un diez sin duda, algo sublime al paladar.
Cuando regresamos del viaje, todas las tiendas cerradas, así que volvimos a nuestro castillo. Mientras esperábamos al barco que nos llevaba a nuestro hotel, intimamos con unos niños italianos y sus abuelos. Tengo que mencionarles porque no pudieron ser más agradables. Como siempre, mediterráneamente. No puedo resistirme a la hora de reirme con un niño y si encima habla italiano, ¿qué les puedo decir? Me derrito...


DÍA 2:
-Barco casi transatlántico de ruta a otras islas, siento no poder ayudar más con los nombres pero es, que sinceramente, soy imposibles de memorizar. Otras 700 sek para seguir navegando por tal espectáculo...

-Tardecita de paseo por Waxholm, una isla de lo más chic. La "capital" de este enorme archipiélago. Con cafés, tiendas y rinconcitos para Barbie y Ken.¡ Cuidado con los horarios! Que lo mismo todavía estás haciendo la digestión y ya te están cerrando la tienda de nuevas tendencias para trajes de baño.
Sin embargo, un sitio ideal, muy sofisticado...




DÍA 3:
-Compras varias y reencuentro con viejos amigos...
-Despedida de mi madre y mi querida Pp a la mañana siguiente...

 Esto no es TODO amigos...Nuevas crónicas, nuevos sitios en la próxima entrega...


















martes, 2 de noviembre de 2010

De Madrid, al cielo...

Siempre pensé que la gente exageraba cuando hablaba de síndrome post-Madrid y ahora, me lo he autodiagnosticado. Madrid, la capital de España también es ahora la capital de mi felicidad. La extraño tanto, que me he dedicado a recopilar una banda sonora para que me ayude a sobrellevar esta ausencia. Más bonita que ninguna, no por su interés arquitectónico, sino por el ambiente que allí se respira. Madrid es capaz de engrandecerte el alma. Madrid, que dentro de su caótica estructura, encuentras la paz que necesitas. Una parte de mi corazón se quedó en la capital española.
¿Cómo me curo la resaca de los domingos sin unas tapas en La Latina? ¿Cómo grito al Real Madrid si no estoy en el Santiago Bernabeu? ¿A dónde voy cuándo estoy triste si no tengo un Barrio de las Letras? ¿Qué  es un bar si un tercer tiempo previo con el equipo de rugby del Chaminade? ¿Qué hago yo sin mi ritmo cubano en el corazón de Sol? Madrid todavía se puede observar en mi mirada. Mis labios todavía juran en madrileño. Soy una de esas afortunadas que ahora puede afirmar: "Siempre me quedará Madrid".
Y como dice la canción, en Madrid una se siente una emperatriz. Puedo sentir dentro de mí, todavía, ese murmullo urbano constante, que te incita a ser la pirómana que haga arder la capital. Madrid, en Suecia se piensa mucho en ti. Por tantas lecciones que aprendí entre tus calles. Por tantos amigos que ahora duermen bajo tu mirada. Porque mi apellido se forjó en tu barrio de Salamanca. Porque sólo tú sabes cómo desafiarme. Madrid, necesito verte. Que estemos las dos solas, sin nada qué decir, sólo construyendo recuerdos y refrescando anécdotas. 
Madrid, mi aliada fiel para esta escasa economía, esta sed de veinte años, esta necesidad de dejar huella en cada obra que interpreto. Madrid, ¡qué grande eres!